Se jugaban 18 minutos del complemento y todo era normal. Pero Jorge Ghiso ingresó al campo y el árbitro detuvo el encuentro. El técnico denunció que estaba recibiendo escupitajos y agresiones verbales por parte de los plateístas del "santo". A partir de ese momento se generó una serie de discusiones entre los jugadores e integrantes de ambos cuerpos técnicos. El encuentro estuvo parado durante cinco minutos. La Policía protegió a Ghiso y el partido terminó.
Ghiso desató la furia en La Ciudadela